VISITA MONUMENTAL DE MARRAKECH

Como en toda gran ciudad de fama mundial, en Marrakech hay que hacer la visita monumental de la ciudad. La mayoría de los monumentos y cosas curiosas para visitar en Marrakech se encuentran en su medina (ciudad antigua). La medina de Marrakech es bastante abierta lo que hace que orientarse no sea muy difícil.

Muchos clientes nos piden un guía local para la visita porque prefieren ir a tiro hecho o no disponen de mucho tiempo, pero bajo mi punto de vista es una ciudad que merece la pena descubrirla por uno mismo aunque tengamos el tiempo justo.

A continuación os he preparado una guía para hacer la visita monumental de la medina en un día, y con tiempo para compras. Os recomiendo llevar una guía de viaje, la que queráis, son todas muy parecidas, para completar las explicaciones de los monumentos. Mis “instrucciones” están más orientadas a la organización de la visita que a la explicación de los monumentos.

Para entender la ciudad os recomiendo leer un poco acerca de su historia, llena de guerras, líos de cama, etc. (ya os la contaré en otro post).

He catalogado los monumentos y puntos de interés de 0 a 5 *, teniendo en cuenta mi percepción personal y la de los numerosos clientes a los que hemos enseñado la ciudad.

La visita de la MEDINA: Comienza en la plaza de la KotoubiA.

LA KOTUBIA (4*)

El miranete es casi tan famoso como la torre Eiffel, debe su nombre (derivado de al-Kutubiyyin: librería) a los numerosos vendedores de libros que antiguamente se instalaban alrededor de la mezquita. Obra maestra del arte hispanomusulmán, la bella andalusí fue capricho del sultán almohade Abd el Mumen en el siglo XII, que arrasó el palacio almorávide para levantar esta mezquita sobre sus ruinas. Se construyó una primera mezquita pero al estar mal orientada fue derribada (se ven las ruinas a la derecha de la mezquita). El miranete tiene 70 metros. Cada fachada, que sirvieron de modelo para la Giralda, cuenta con una decoración diferente de motivos florales y sutiles entrelazados esculpidos. La parte superior de mármoles, presenta un friso de cejiles de color blanco y verde turquesa.

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De frente al miranete, en la plaza pavimentada, cogemos el pasaje de la izquierda que da a un jardín. Cruzamos la plaza Youssef ben Tachfine y tomamos la calle Sidi Mimoun, hay que andar unos 7 minutos. Antes de salir de la muralla por un arco, a la izquierda se encuentra Bab Agnou.

BAB AGNAOU (2*)

“Puerta del carnero sin cuernos”, que cruzaba Almanzor para ir a la kasbah (la ciudad más antigua dentro de Marrakech). Contemporánea de la Kotubia, es un buen ejemplo de puerta monumental almohade, con sus arcos poli lobulados o de claves salientes, sus albanegas con atauriques (ornamentación floral) y el marco decorado con caracteres cúficos (tipo de escritura)

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Pasamos por debajo de la puerta y nos encontramos de frente con la mezquita de Al-Mansour.

MEZQUITA DE AL-MANSUR “Mezquita de la Alcazaba o kasbah” (1*)

La hizo construir Yaqub al-Mansur (almohade) a finales del siglo XII para la Alcazaba. En 1574 el edificio fue dañado por una explosión, y las restauraciones han modificado su aspecto exterior. El alminar tiene portes bastantes sólidos y está decorado con una bonita red de rombos entrelazados y un friso de azulejo verde. No se puede entrar.

Justo al lado, según se ve la mezquita a la derecha, están las tumbas Sadies.

LAS TUMBAS SADIES (3*) Cuesta 1 euro.

Son testimonio de la historia de la dinastía Saadí, que nos recuerda a una novela de Agatha Christie. De los trece sultanes que reinaron sólo cinco murieron por causas naturales. Estos mausoleos los construye Ahmed el Dorado en el siglo XVI. Cuando el sultán alaui Mulay Ismail accedió al poder un siglo más tarde, no se atrevió a destruirlos, pero los rodeó de una muralla para que sólo se pudiera acceder a ellos por la mezquita. El pasaje que da acceso a las tumbas a los no musulmanes permaneció cerrado hasta 1917, cuando se descubrió por casualidad. El mausoleo principal (según entra a la izquierda) comprende tres salas. En la sala del mihrab, con cuatro columnas de mármol, se encuentran especialmente tumbas de niños y de alauíes, añadidas en el siglo XVIII. Observe el mihrab y las puertas de cedro macizo talladas con versículos del Corán. La segunda sala (la obra maestra del arte hispano magrebí) cuenta con doce columnas de mármol de Carrara que sostienen una cúpula de cedro tallado y dorado. En las tres tumbas del centro se encuentran las sepulturas de Almanzor, su hijo y su nieto. Por último, en la sala de los tres nichos, muy decorada, se encuentran las tumbas de los hijos, mujeres y concubinas de los príncipes. En medio del jardín se alza otro mausoleo con la Kubba de Lalla Messauda, la venerada madre de Almanzor. Junto al patio descansan los servidores y los soldados más fieles.

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Volvemos a Bab Agnaou, justo antes giramos a la derecha y rodeamos la muralla hacía la derecha por una calle ancha hasta la plaza Ferblantiers, la atravesamos hacía el sur y nos encontramos con el Palacio El-Badi.

PALACIO EL-BADI (3*) Cuesta 1 euro.

La historia del palacio el-Badi podría resumirse con dos palabras: GRANDEZA y DECADENCIA. Tras su victoria ante los portugueses en la batalla de los Tres Reyes de 1578, el rey Ahmed Almanzor mandó construir en 1603 un palacio digno de las mil y una noches: 360 habitaciones, 20 cúpulas, un patio de 135 x 110 m., un estanque de 90 x 20 m. Los materiales eran los mejores a su alcance, los cronistas de la época lo describen como la mayor maravilla del mundo musulmán. Cuando se terminó, Almanzor llamó a su bufón y le preguntó que opinaba. “Cuando sea demolido, formará un gran montón de tierra” respondió. El mal augurio se cumplió un siglo más tarde, cuando Muley Ismail mandó destruir el palacio, del que quedan altos muros formando un vasto recinto apreciado por las cigüeñas. Atentar contra las cigüeñas supone entre 3 y 6 meses de cárcel.

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Cruzamos de nuevo la plaza Ferblantiers y continuamos por la calle que sale hacia la derecha hasta encontrarnos con el palacio de La Bahía. La puerta de entrada no es muy monumental, es una puerta relativamente pequeña en un gran muro, está indicado. Entre ambos palacios está el barrio judío.

BARRIO JUDIO – EL MALLAH (0*)

Interesante únicamente por el zoco de los joyeros cerca de la plaza, al principio de la calle Riad Zitoun el-Jadid. En este barrio, peligroso por la noche, se alza una sinagoga y un cementerio judío. No merece mucho la pena, mejor saltarse esta visita.

PALACIO DE LA BAHIA (5*) Cuesta 1 euro.

Este palacio fue construido a finales del siglo XIX por Ba Amhed, visir de los sultanes Mulay Hasan y Abdelaziz. Tenía 4 mujeres y 24 concubinas. Lo bautizó “Bahía” o “La Bella”, en honor del nombre de su primera esposa. Como la mayoría de los palacios árabes, agrandados poco a poco sin orden alguno, la distribución de los patios y los aposentos es un tanto desordenada. Cuenta con cuatro patios, el primero con sala de recepción, espera, etc., lugar donde trabajaba el anfitrión. El segundo con cuatro estancias era el designado para sus mujeres. El tercero está dedicado al alojamiento de las concubinas y sus hijos. Y el cuarto equipado con una mezquita, una escuela coránica y las estancias privadas del amo de la casa. EL HAREN DEL VISIR: La vida en el palacio estaba sometida a leyes muy estrictas: las mujeres legítimas no podían abandonar la residencia; las concubinas, por su parte, debían salir por la mañana y volver obligatoriamente antes del anochecer. Durante las fiestas, para que las mujeres del amo bailasen lejos de las miradas indiscretas, se contrataban músicos ciegos.

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Al salir del palacio, giramos a la derecha por la calle Riad Zitoun el-Jdid hasta Rue des Banques, girando a la izquierda nos encontramos con la plaza Jemaa el-Fna. Hay que andar como unos 10 minutos.

Dependiendo el tiempo que se invierta en cada monumento hasta este punto han transcurrido unas 3 ó 4 horas, esto quiere decir que es la hora de comer. Podemos comer en cualquiera de los muchos restaurantes típicos u occidentales de la zona.

PLAZA JEMAA EL-FNA (5*)

Es una amplia plaza situada a la entrada de los zocos. Su nombre significa “reunión de los difuntos”, y antiguamente era el lugar en el que se realizaban las ejecuciones públicas y se exponían las cabezas de los reos decapitados. Es el corazón de la medina y el centro de los intercambios con el exterior, lo que al correr de los años le ha conferido una fama universal. Un lugar único en el mundo que no puedes dejar de disfrutar entre el gentío y desde una de las numerosas terrazas panorámicas tomando un rico té a la menta.

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Después de comer entraremos en los zocos para atravesarlos enteros dirección norte por su calle principal. Veremos como la calle se va estrechando poco a poco. Recomiendo no parar para nada, como empecéis a parar no vais a ser capaces de llegar al final. Cruzarlos sin parar, que después, a la vuelta tendréis tiempo de sobra para parar a comprar.

LOS ZOCOS (4*)

De ocho siglos de antigüedad, servían inicialmente como punto de encuentro de los caravaneros que partían hacía el sur. Los zocos están organizados por gremios, disfruta de las sensaciones.

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Saliendo de los zocos por el norte giramos a la derecha y nos encontramos con la  PLAZA BEN YOUSSEF. Ahí se encuentran los siguientes monumentos:

KUBBA BA´ADIYN (2*)

Único vestigio del arte almorávide (siglo XII), fue desenterrada en los años 50. Nos permite comprobar que, antiguamente, el suelo de Marrakech se encontraba a un nivel mucho más profundo. La kubba se utilizaba para las abluciones antes de la oración.  El agua procedía de las montañas del Atlas y recorría 80 km por conductos subterráneos.

MUSEO DE MARRAKECH (0*)

Instalado en el palacio andalusí M´Nebhi, el Museo de Marrakech tan sólo acoge exposiciones temporales.

MEZQUITA BEN YUSUF (0*)

De la primera mezquita Ben Yusuf tan sólo se ha conservado el nombre. La obra de los almorávides fue totalmente destruida y posteriormente reconstruida por los almohades en homenaje a Sidi Yusuf Ben Ali, uno de los siete patrones de la ciudad. El miranete, de 40 metros de alto, sirve de referencia al pasear por la medina.

MADERSA BEN YUSUF (5*) NO TE LA PUEDES PERDER. Cuesta 6 euros.

Orgullo de la dinastía Sadí, la medersa fue fundada a mediados del siglo XIV por el sultán meriní Abú el Hassan. Al principio se trataba de una simple universidad coránica, pero en 1565 el sultán Said Mulay Abdalá la convirtió en una institución cuya fama se extendió hasta los confines del Magreb. Tiene 132 pequeñas habitaciones, que contrastan con la elegancia andalusí del resto del edificio, podían acoger 900 estudiantes. En 1960, la medersa dejó de ser utilizada y más tarde se restauró.

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Después de visitar la Medersa hemos acabado la visita monumental de la medina, deben ser como 16.00 / 17.00. Ahora hay que regresar a los zocos por el mismo camino y ya si se puede parar a ver tiendas y comprar esos recuerdos del viaje.

Pues ésta es mi propuesta para realizar la visita monumental de la medina de Marrakech, espero que os guste la ciudad y la disfrutéis al máximo.

Si necesitáis cualquier aclaración o tenéis cualquier duda preguntarme.

Sergio Lozano

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